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 08-10-2017 | 20:20 hs.        4817
Más de dos años sin trenes, ni miras a una solución
La reparación de dos puentes ferroviarios está demorando más tiempo que lo que se tardó hace 140 años en colocar todo el tendido de vías entre Bragado y Chivilcoy. ¿Cuáles son los motivos reales de tanto retraso?, ¿cuánto más habrá que esperar? Escribe Leonel Avila
Más de dos años sin trenes, ni miras a una solución

 Por Leonel G. Avila
(Publicado en el diario La Voz)

Nuestra ciudad y varias localidades del interior sufren hoy un lamentable récord. Hace más de dos años que el ramal ferroviario Buenos Aires - Bragado se encuentra paralizado, sin que existan miras a una solución en el corto plazo. La rotura de dos puentes en agosto de 2015 ha sido el factor que motivó la suspensión de los servicios de pasajeros, sumándose luego el lento proceso para efectivizar su reparación, ya sea por algunas cuestiones comprensibles medioambientales, como también por los largos plazos burocráticos y por una dirigencia política que poco se interesó en acelerar los tiempos. Frente a ese contexto, es alarmante saber que hace 140 años se instaló la totalidad del tendido de vías entre Bragado y Chivilcoy en tan sólo un año y medio, mientras que ahora los logros serían mucho menores pese a contar con tecnología más “sofisticada”.

Triste es la realidad que se observa hoy en la estación de trenes de Bragado. Luego del gran movimiento que llegó a registrar en el 2015 cuando dos empresas de pasajeros operaban simultáneamente en el lugar (Ferrobaires y Trenes Argentinos –ex SOFSE-) con formaciones que llegaban hasta Lincoln, Villegas, Santa Rosa, Realicó y General Pico, sumado a los viajes diarios a Once; actualmente la actividad es casi nula ya que sólo persisten algunos servicios de trenes de carga.

Si bien hubo momentos en que trabajó en la ciudad una máquina Reguladora y Perfiladora de Balasto, lo cual hace suponer que se aprovechó el tiempo para nivelar y mejorar las vías de la estación “Bragado”; lo cierto es que la espera para la reparación de los puentes en la jurisdicción de Alberti se ha vuelto muy larga.

¿Realmente se hizo todo lo posible para que podamos recuperar el servicio de trenes cuanto antes? Tanto los gobiernos nacional, provincial y municipal anteriores como los actuales dijeron estar ocupándose del asunto y comprender que el retorno de los servicios es de imperiosa necesidad. Sin embargo, desde agosto de 2015 hasta ahora sólo hemos tenido noticias de licitaciones que se hicieron muchos meses después del percance, promesas de plazos de ejecución que se fueron atrasando y la constante excusa de que de que el crecimiento del agua en las zonas de los puentes perjudicó los trabajos. ¿Es sólo por ese motivo o hay otros?

Oportuna es la siguiente comparación. Si en el mes de abril del año 1876 pudieron dar comienzo a las obras de prolongación de las vías férreas desde Chivilcoy a Bragado, cuando todo estaba por hacerse, y lograron terminarlo en junio de 1877; ¿por qué se demora tanto ahora, 140 años después, para arreglar tan sólo dos puentes?

Cuatro meses tuvo el kirchnerismo para haber obtenido algún avance y no se vio, pero más aún lo tuvo el macrismo (cerca de 2 años) para dar por concluido el problema y tampoco lo hizo aún. Hasta ahora nos hemos conformado con poco, alegrándonos con cosas que tendrían que haber sucedido mucho antes, como por ejemplo cuando se terminó de reparar el puente de la Cañada del Tío Antonio en el mes de mayo, o con la esperanza de que, al menos, el tren llegaría hasta la estación “Vaccarezza”. Pese a ello, el servicio todavía no se reactivó hasta Alberti y todavía faltaría más tiempo para alcanzar la solución definitiva al puente roto del Río Salado, o lo que lo mismo, que tendremos que esperar muchos meses para verlo regresar a Bragado.

Faltó rapidez en los llamados a licitación, se concedieron largos plazos para la ejecución de las obras y escaseó el control político para que todo se haga lo más rápido posible. A eso se le sumaron las inundaciones, pero estuvieron lejos de ser el único motivo.

A más de dos años de la suspensión de los servicios de trenes de pasajeros, es fundamental que de una vez por todas se procure darle una rápida solución al problema de los puentes y que todo comience a funcionar como corresponde. El ferrocarril es, sin dudas, uno de los medios de transportes más importantes, no sólo por el rol central que cumplió en el desarrollo de muchos lugares, sino también porque aún hoy sirve para evitar el aislamiento de pueblos, sumado a los distintos beneficios que acarrea para quienes viajan: más seguridad y la posibilidad de movilizarse con tarifas económicas.

Esperamos mucho tiempo, demasiado. Es hora de ver los resultados.



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