ESPECTÁCULOS   Bragado, Sábado 09 de octubre de 2021
Una mechitense rockea en la banda de futbolistas que homenajeará a Maradona
Rocío Bueno es capitana de Racing, y brilla en los "Carentes de Talento" que hacen su debut este domingo.

En esta ocasión, no van a salir a la cancha sino que van a subirse al escenario y no tendrán botines sino instrumentos. La base está, porque hay un trío de ataque que le pone la voz y se encarga de las guitarras, un volante central que maneja el ritmo del equipo con su bajo y un zaguero en el fondo que, palillos en mano, marca el paso desde la batería. Carentes de Talento es una banda formada por Héctor Bracamonte, Fernando Pandolfi, Rocío Bueno, Hugo Lamadrid y Kevin Cura, y este domingo 10/10 hará su debut en la Expo Fútbol de Avellaneda prometiendo mezclar el rock con la pelota, y de paso homenajear a Diego Maradona…

“Hace un par de años nos habíamos juntado con Braca y Huguito Lamadrid, en la casa de Braca, para zapar un poco y ver qué salía, pero vino la pandemia y todo se fue diluyendo”, arranca contando aquel delantero exquisito que brilló en Vélez y también jugó en Boca, sobre cómo fue el camino de Inferiores que hizo la banda. “Ahora surgió esta posibilidad de tocar, Juanky Jurado (periodista y productor) convocó más gente y se fue armando”, sigue. ¿El recuerdo de Diego que estará presente en la playlist? “Ningún homenaje para Maradona será suficiente, para mí es un orgullo poder recordarlo”, dice Bracamonte, goleador e ídolo en Rusia y otro de pasado en el Xeneize, exponiendo su amor eterno por el Diez.

El otro socio fundador, por su parte, reconoce que hubo un artista de primer nivel que fue clave para empujar desde lo anímico. “Después de esas veces que nos juntamos con el Rifle en la casa de Braca, hablé con Juanchi Baleirón (voz de Los Pericos) para contarle y me metió fichas a full, me dijo que le diéramos para adelante, que nos ayudaba en la producción… Y eso que ni sabía cómo tocábamos”, suelta entre risas el Flaco Lamadrid, aquel esbelto volante central de Racing de fines de los 80 y principios de los 90 que se luce como pocos en redes sociales entre otros menesteres a los que dedica su tiempo en la actualidad.

“Hicimos tres o cuatro ensayos nada más, pero no estamos divirtiendo”, dice sonriente el Rifle, que es uno de los más experimentados en la música, ya que con su banda, Mil Hormigas, llegó a editar dos discos. “Braca y el Rifle tienen experiencia y tocan bien; yo soy de madera, pero tengo una moral de la concha de su madre”, larga desfachatado y sincero Lamadrid. “Para mí la música no es una pasión, es algo que ya tengo incorporado. No puedo separar mi vida del arte”, blanquea Braca, que en sus tiempos de futbolista fue la voz de Bracamonte Football Blues Band y es habitual que comparte escenario con muchos músicos con los que mantiene una amistad.

Los dos refuerzos que llegaron ahora para potenciar el equipo son Rocío Bueno, delantera y capitana de Racing; y Kevin Cura, ex zaguero surgido de Huracán y con pasado en el Ascenso que hace poco se retiró. Ambos también guardan un vínculo con la música desde que eran chicos. “Mi viejo tocó en bandas de rock y de folclore, y después fundó la única radio de Mechita, mi pueblo. Por él conviví siempre con la música, desde chiquita estuve entre instrumentos, hasta hace dos años que falleció”, cuenta la atacante de la Acadé, que también vistió las camisetas de San Lorenzo, Boca y UAI Urquiza. En el caso del defensor, fue su hermano mayor el responsable de su amor por la batería. “Diego, el más grande de los tres, jugó al fútbol pero amateurmente y siempre tuvo bandas. Alan, el del medio, llegó a jugar en Reserva, pero también toca el bajo. Los tres somos rockeros y futboleros”, relata su historia Cura.

Pandolfi, una de las debilidades que supo tener Carlos Bianchi en su época de entrenador, sabe lo que es tocar ante el público. “Se puede comparar un poco con el fútbol: los ensayos son como el vestuario, porque ahí se da la conformación de un grupo, te vas conociendo y se genera una relación de intimidad. Después, la salida al escenario a mí me pone mucho más nervioso que cuando me tocaba salir a jugar en una cancha llena… ¿Por qué? Quizá porque no me siento tan capacitado para tocar como para jugar, entonces me pongo más nervioso, je”, admite.

Para algunos, esta oportunidad es especial porque les trae recuerdos del pasado. “Se podría decir que empecé a tocar la batería a los 12, me gustaba escuchar cómo sonaba, pero practicaba golpeando cualquier cosa, la mesa o un colchón, porque no tenía batería. Con uno de mis primeros sueldos me compré mi primera batería y ahí ya no molesté a nadie más, je”, revive viejos tiempos Kevin. Para Rocío, los primeros ensayos también fueron una especie de máquina del tiempo: “Se me vinieron todos los recuerdos de mi viejo a la cabeza, cuando ensayaba en casa o cuando tocábamos algunos temas con él y con mis hermanos, que también tocan”.

Más allá de las historias personales de cada uno, todos disfrutan de lo que están haciendo y esperan que se mantenga en el tiempo. “Ahora que nos volvimos a juntar, ojalá que siga”, afirma el Flaco; mientras Braca reparte flores: “Admiro profundamente a mis compañeros de la banda”. Y los dos más jóvenes se suman enseguida. “La idea me encantó desde el primer día, la pasamos muy bien porque en algún punto todos nos sentimos identificados. Es un orgullo compartir el escenario con grandes jugadores y grandes rockeros”, aporta Cura. Y cierra Rocío: “Los chicos son re copados, siempre me están preguntando si necesito algo y estoy re contenta de poder tocar con ellos porque lo hacemos con la misma pasión con la que jugamos al fútbol”. Esta banda es un golazo…

Olé

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