
Lo que tranquilamente podría ser el guion de una película de Hollywood, con una madre convertida en detective implacable, ocurrió en General Rodríguez, y tuvo un giro inesperado en Bragado. Silvana Imas, una madre que se negó a bajar los brazos tras el robo de la moto de su hija, no solo logró que los delincuentes fueran puestos tras las rejas, sino que también recuperó el rodado. Todo esto, en un lapso asombrosamente corto de un mes y medio.
El suceso se remonta al pasado 4 de junio, cuando Ludmila Imas, de 21 años, hija de Silvana, dejó su motocicleta estacionada en la calle Almirante Brown al 300 para dirigirse a su trabajo. Cámaras de seguridad captaron el momento exacto en que dos individuos se apoderaban del vehículo, vital para el empleo de Ludmila, lo que intensificó la indignación de la familia.

La Investigación de una madre
Ante la impotencia inicial, Silvana Imas decidió tomar las riendas de la situación. Publicó el robo en sus redes sociales, compartiendo imágenes de las cámaras de seguridad que mostraban con claridad a los ladrones. Fue a través de estas publicaciones que comenzó a recibir información crucial por parte de la comunidad.
Inicialmente, la respuesta de la fiscalía local y la policía de General Rodríguez fue, según Silvana, poco alentadora. Aunque la titular de la Fiscalía N°9, Alejandra Rodríguez, le brindó cierta atención, la comunicación y la entrega de información se limitaban a correos electrónicos, lo que dificultaba el avance.
Bragado, la clave inesperada
El punto de inflexión en la investigación llegó cuando Silvana se enteró de un dato sorprendente: los delincuentes no se encontraban en General Rodríguez, sino que se habían ocultado en Bragado, en el interior de la provincia de Buenos Aires. Sin dudarlo, la madre contactó con una radio local.
Poco después de esta difusión en Bragado, agentes de la DDI de la ciudad y la fiscalía de la zona se comunicaron directamente con Silvana, solicitándole más información y pistas. Este accionar marcó un contraste notorio con la respuesta que había obtenido a nivel local, demostrando la predisposición necesaria para avanzar en el caso.
Las capturas y el hallazgo de la moto en Bragado
Los delincuentes fueron identificados como Franco Cabral, de 20 años, y Agustín Rodríguez, de 18. Franco Cabral fue el primero en ser arrestado hace pocos días en la localidad de 9 de Julio, donde se había refugiado. Cabe destacar que, al inicio de la investigación, un allanamiento en los barrios Marabó y El Ombú de General Rodríguez, donde presuntamente residían, había resultado infructuoso.
La motocicleta de Ludmila fue recuperada gracias a la misma estrategia de difusión. Una persona se contactó con Silvana a través de las redes sociales, confesando que Franco Cabral le había vendido una moto que sospechaba era la robada. Tras confirmar que se trataba del rodado de Ludmila, la persona, arrepentida, hizo la entrega de la motocicleta. La clave para la recuperación fue la difusión masiva que tuvo el caso, especialmente el contacto con los medios en Bragado que generó un efecto dominó y llevó a que la moto fuera ubicada en la ciudad.
Finalmente, Agustín Rodríguez, cómplice de Cabral, fue capturado en General Rodríguez, en la casa de un familiar, luego de que Silvana recibiera nuevas pistas sobre su paradero.
Este caso, catalogado como un "Hurto" (robo sin violencia), tuvo un desenlace feliz, una rareza en un distrito donde el 95% de los delitos terminan sin la recuperación de las pertenencias ni la detención de los responsables. La historia de Silvana Imas es un recordatorio del poder de la tenacidad y de cómo la acción ciudadana, en conjunto con una respuesta efectiva de las fuerzas de seguridad, puede revertir situaciones que parecían perdidas.
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