El mercado inmobiliario atraviesa un momento particular, marcado por la estabilidad del dólar y una coyuntura económica que lo convierte en un escenario propicio para inversores con liquidez. Según el martillero público Néstor César Savalio, la clave está en el bajo precio de las propiedades usadas debido a la fuerte oferta existente.
Savalio señala que la cantidad de propiedades que ingresaron al mercado es superior a las que se están vendiendo, lo que genera una sobreoferta y empuja los precios a la baja, especialmente en el segmento de usados.
"Han ingresado más propiedades de las que se ofrecieron," afirmó el profesional, destacando el stock disponible.
EstE panorama se presenta como una gran oportunidad para el inversor que posee los medios de pago. "Para aquel que tiene 'los dólares bajo el colchón' es el mejor momento para invertir," aconseja Savalio.

Sin embargo, el martillero subraya que el principal freno para el dinamismo general del mercado es la ausencia de créditos bancarios flexibles. Esta restricción limita la compra a un cierto nivel social que ya cuenta con el capital necesario, excluyendo a gran parte de la población que necesita financiación.
El mercado inmobiliario, sensible por naturaleza, se ve constantemente influido por factores macroeconómicos y políticos. Savalio indicó que eventos como los cambios de gobierno, así como fenómenos climáticos (como sequías o inundaciones), impactan directamente en la sensibilidad y las decisiones de compraventa del sector.
En resumen, la actual realidad presenta una dualidad: por un lado, precios de usados muy competitivos gracias a la alta oferta y la estabilidad cambiaria; por otro, una demanda restringida por la falta de financiamiento accesible. Quienes logren sortear la barrera crediticia, o ya posean el capital, encuentran en este momento las mejores condiciones para realizar una inversión inmobiliaria.