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  Política  Jueves 14 de marzo de 2019 - 18:30 hs.                1067
  Política   14.03.2019 - 18:30   
Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca
Por Marcelo Elías | Roberto Lavagna, lanzado a la campaña presidencial, lleva adelante una serie de movimientos coreográficos con la intención de ocupar una porción mayor del escenario.

Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca

Por Marcelo Elias

Roberto Lavagna, lanzado a la campaña presidencial, lleva adelante una serie de movimientos coreográficos con la intención de ocupar una porción mayor del escenario.

Es razonable que juegue con su imagen de ministro “salvador”, que acumule fotos con distintos dirigentes del amplio campo peronista, mientras Duhalde trabaja en la cocina, que convoque a socialistas, margaritos, radicales e independientes.

Que vaya sumando adhesiones silenciosas de muchos empresarios ofuscados y atormentados por la causa de los cuadernos. Que muchos sindicalistas ya declaren en público su adhesión. Luis Barrionuevo el más notable por ahora, con capacidad ya demostrada de convocar a muchos cegetistas, mientras otros esperan a Cristina, Pablo y Hugo por ejemplo, y miran a Lavagna como plan B.

Muchos analistas, periodistas y opinadores lo dan como una superación de la grieta, partiendo de la base, totalmente falsa, que "Cristina y Macri son dos caras de la misma moneda", según el filósofo y sociólogo, Marcelo Tinelli.

La trayectoria de Roberto Lavagna es dilatada y respetable, como la de tantos economistas que han navegado las aguas de muchas experiencias frustradas. Tuvo distintos grados de participación en el Plan Austral, en los equipos económicos de la alianza, entre otras. Y su momento cumbre y “exitoso” se dio como ministro de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

Previo a su asunción se había declarado el default y producido una devaluación del 400%. Asumió por lo tanto con el alivio de no pagar servicios de la deuda externa, un fuerte reacomodamiento de las variables macro y una deplorable situación social, que daba un piso desde el que se podía rebotar con relativa facilidad.

El precio de la soja volaba en los mercados, el Congreso votaba todo, la Corte Suprema no hacia olas, los sindicatos se alineaban, la Iglesia hacia un buen aporte a la paz social, el Banco Mundial sostenía los programas sociales, de muy bajo costo, y entre otros ingresos extraordinarios, el campo aportaba retenciones como nunca en la historia y por supuesto el que puso dólares… Se llevó pesos.

Esta brevísima descripción, no desmerece en nada el trabajo realizado por su equipo. Simplemente trata de situarlo en el contexto que se dio.

Llama la atención que entre tanta actividad, tanto intercambio de ideas y elaboración de proyectos, de lo que no se conoce nada, una de las premisas de su campaña sea: no hablar de corrupción. Según dice, y algunos repiten, ya lo hizo, cuando se fue del gobierno, hablando tímidamente y no yendo a la justicia, de la cartelización de la obra pública.

Será la base del tan mentado “acuerdo nacional”, hay muchos actores callando y operando sobre el tema da para pensar que puede ser.





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