Bragado, Martes, 17 Sept 2019  |  05:38

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  Locales  Domingo 18 de agosto de 2019 - 19:46 hs.                871
  Locales   18.08.2019 - 19:46   
En Bragado también se hizo un homenaje a San Martín
El Jefe Comunal encabezó el acto del 17 de Agosto en la Plaza San Martín, con la presencia del presidente del Concejo Deliberante, Aldo Expósito y la titular del Consejo Escolar, Verónica Tucci,

En Bragado también se hizo un homenaje a San Martín

Tras colocar la enseña patria a media asta en la Plaza 25 de Mayo, el Jefe Comunal encabezó el acto del 17 de Agosto en la Plaza San Martín, con la presencia del presidente del Concejo Deliberante, Aldo Expósito y la titular del Consejo Escolar, Verónica Tucci, funcionarios y vecinos de la comunidad.


Se hallaban además presentes las banderas de ceremonia del CEC 801, las escuelas N° 6, 21, 10, 41; Especial 501 y 502; CPET 26;  Secundaria 2, Secundaria 3, Bomberos de Bragado y Mechita y Colegio San José.


La Banda Municipal Enrique P. Maroni dirigida por el Prof. Jorge Fronti fue la encargada del toque de Silencio Trompeta; la interpretación del Himno y el Himno a San Martín, con la voz de Walter Carrizo.


La Escuela Media N° 2 junto a la Peña Estampas Nativas e Integrarte interpretaron con el lenguaje de señas nuestro Himno. La directora fue la prof. Camila Macías.


Jorge Fronti junto al Jefe Comunal colocaron la ofrenda floral para recordar al Gral. San Martín.


*MENSAJE DE LA DOCENTE CLARISA BIELSA


Bajo la sombra de este imponente monumento que lo recuerda sobre un brioso corcel, referirse al General José Francisco de San Martín por sus cualidades humanas no es sencillo ya que pre-existe y persiste esa mirada del prócer del bronce con que se lo invistió. Baste recordar uno de los calificativos con los que se lo llamó en un libro, convertido luego en película: el “Santo de la Espada”.


Santo de la espada: desde una mirada formateada en las mal llamadas ciencias duras, y además agnóstica, no puedo sino tomar el apelativo de santo como una construcción iconográfica que lo deja ahí, en el pedestal, para hablar de él en los aniversarios y punto, cumplimos. Y también me permite jugar metafóricamente con la palabra espada, pues me inclino a pensar que quizá su arma más poderosa y afilada no fue precisamente la espada sino su cerebro, un cerebro racionalmente lúcido y emocionalmente sólido para analizar ese tiempo complejo en el que desplegó su ser. De este modo, los invito pensar a San Martín como un hombre de carne y hueso, contemporáneo de su época, sin que por ello deje de ser alguien excepcional tanto por sus cualidades humanas como por su obra emancipadora y su coherencia.


Fue San Martín un líder con todas las letras, con mayúscula, cuyo liderazgo no estuvo destinado a la construcción y concentración de poder sino al servicio de la emancipación de América y nunca perdió de vista sus ideales. Tuvo visión estratégica a largo plazo, pero también códigos, conducta y desprendimiento. Siempre colocó los intereses colectivos por sobre los personales o sectoriales. Un hombre ilustrado, recordemos que en el cruce de la cordillera llevaba un baúl lleno de libros y escribió en 1822 que “La biblioteca es destinada a la ilustración universal y más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia”                                                                                          


Honorable por sus condiciones morales excepcionales, coherente y honesto tanto en lo intelectual como en lo material (y de hecho cabe enfatizar su austeridad), sostuvo que “Un hombre que carece de normas morales y que hoy hace lo que ayer criticaba, no puede nunca representar lealmente a sus con ciudadanos”


El testimonio de su pensamiento lo encontramos, entre otras fuentes, en su prolífico intercambio epistolar, una de sus máximas más conocidas fue escrita en 1827, desde el exilio como respuesta a su entrañable amigo Tomás Guido quien en una carta previa le había reclamado el hecho de que hubiera dejado su obra sin terminar abandonando la vida pública, y pronosticaba que la historia no podría justificar esa actitud. San Martín, le asegura que ya ausente él de este mundo, Guido podrá encontrar entre sus papeles “…documentos sumamente interesantes y la mayor parte originales; ellos y mis apuntes… manifiestan mi conducta pública y las razones que me asistieron para mi retirada del Perú”. Lo esencial de este hecho es que antepuso la dignidad de la persona ante la gloria y el poder, con el compromiso de guardar absoluto silencio en esos días de la emancipación de América, aunque ello comprometiera su honor y su reputación y lo expusiese a las críticas.              


Manifiesta en esa carta su deseo de no darlos a conocer, ni aún para justificarse ante sus contemporáneos; pero sí, tratándose de su hija y sus pocos amigos, para dar cuenta de su proceder, explica: “…estoy convencido de que serás lo que hay que ser, sino, serás nada.”


El filósofo e historiador mendocino Arturo Andrés Roig sostiene: “No nos cabe duda pues, que el “serás lo que hay que ser, si no, eres nada”, es un imperativo moral que responde de modo claro a esos ideales humanos que le impulsaron al mismo San Martín, en sus “Manifiestos a los Pueblos del Perú”, a ponerse más allá de los derechos del ciudadano y anticipar los actuales derechos humanos, a los que en su proclama del 13 de noviembre de 1818, denomina “derechos de la especie humana”. Asociar en el siglo XIX derechos con especie humana (sin distinción de razas porque sabemos hoy que las razas no existen), es muy caro y actual para mí que provengo de las disciplinas biológicas y bioquímicas. Fue entonces un humanista de gran solidaridad social y sentido de justicia que con lucidez sostuvo que “Ser feliz es imposible, presenciando los males que afligen a la desgraciada América”, que “El que se ahoga no repara en lo que se agarra”, y que “Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia”. El que se ahoga hoy es quien no puede ser lo que hay que ser, y va hacia convertirse en nada.


El ejemplo ético de San Martín cobra especial dimensión entonces, cuando se analiza desde varios costados esa célebre frase“ser lo que hay que ser”. Al mismo tiempo, se transforma en un imperativo para los argentinos de hoy, envueltos en corrupción, crisis económico-financiera y deterioro cultural evidentes.


Entre otras frases, muchas de triste actualidad, encontramos que:


“Todo buen ciudadano tiene la obligación de sacrificarse por su país, y mi objetivo no ha sido otro que el bien y la felicidad de nuestra patria, y al mismo tiempo el decoro de su administración” y también “Para defender la Libertad se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción y elevación moral”


Todas estas expresiones tendrían que sacudir las conciencias. Es la figura máxima de la argentinidad la que las pronuncia. La reflexión acerca su contenido en relación a la realidad actual y a las actitudes tanto de la dirigencia como de los ciudadanos produce escozor. Porque la sensación es que estamos lejos de lo que debemos ser. Y porque sin una administración decorosa de los recursos públicos, sin el sacrificio de cada uno de nosotros trabajando, estudiando y actuando en la búsqueda del bien común quizás estemos en camino de ser nada.


Ser lo que hay que ser es apelar a la dignidad humana. Ser lo que hay que ser es una tarea esencial en todos los tiempos. Tanto para cada persona en particular como también para una sociedad enmarcada en el concepto central de Patria, que supone amor al territorio donde se nació y se vive, pero también responsabilidad a la hora de construir el Bien Común, donde el objetivo sea la dignidad de todos los argentinos, con efectivo derecho a la salud, educación, justicia y libre expresión entre otros. Ser lo que hay que ser o si no, como lo afirma el prócer, seremos nada. Porque los derechos humanos, esos derechos de la especie humana con los que se anticipó San Martín, se conquistan pero como todo derecho, también se pueden perder si no velamos por ellos. Ser lo que hay que ser quizás sea una utopía. Pero el camino que se transita debe dirigirse hacia allí. Porque en definitiva ¿para qué sirven la utopías? Las utopías sirven para eso, para caminar.


*MENSAJE DE LA CONCEJAL MARIA DEL CARMEN DEAMBROSSI


Hoy, 17 de Agosto, No es una fecha más en el calendario de Argentina, ni tampoco en Sudamérica, se conmemora el 169° aniversario de la muerte del General José Francisco de San Martín, Padre de la Patria y Libertador de gran parte del continente.


San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en Yapeyú, Corrientes. Fue el menor de los cinco hijos que tuvieron Juan de San Martín y Gregoria Matorras. Fallece en Boulogne-sur-Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850.


El General dejó su marca en cada país de Latinoamérica al que fue. En Perú, por ejemplo, tiene los títulos de “Fundador de la Libertad del Perú”, de “Fundador de la República” y de “Generalísimo de las Armas”. En Chile, en tanto, se le dio el grado de “Capitán General”.


Realizó gran parte de su carrera militar en España, hacia donde partió cuando apenas tenía seis años. Tras alcanzar el grado de teniente coronel y servir 22 años en el Ejército español, San Martín al regresar a Argentina y se puso al servicio de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.


Su liderazgo fue creciendo rápidamente, primero al mando del Regimiento de Granaderos a Caballo y luego en la jefatura del Ejército del Norte en reemplazo del general Manuel Belgrano. Luego, en 1817, San Martín completaría una de las gestas más extraordinarias: el Cruce de los ANDES!!!!


Tras comandar las batallas de Chacabuco y Maipú, San Martín consiguió la liberación de Chile de manos de España. No se detuvo allí: atacó al centro del poder español en Sudamérica, ubicado en Lima, y en 1821 también consiguió la independencia de Perú. Un año más tarde se produciría uno de los encuentros más importantes de la historia: San Martín se reunió con Simón Bolívar y le entregó parte de su ejército para que continúe con la liberación de Perú, en la reunión que se conocería como “La entrevista de Guayaquil”. San Martín regresó a Buenos Aires, pero desalentado por las luchas internas entre unitarios y federales, decide volver a Europa.


Es nuestro deber cívico recordar a nuestros próceres y también nuestra responsabilidad moral reafirmar los valores y principios que proclamaron y defendieron para que nos sigan sirviendo de guía en nuestras acciones presentes y futuras. Ese debe ser nuestro verdadero homenaje.  


Veamos algunas frases de José de San Martín, en las que destacan, no sólo su genio militar, sino su gran inteligencia política.


1. Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados.


2. Mis necesidades están suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo.


3. Seamos libres y lo demás no importa nada.


4. Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas.


5. La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos.


6. La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien.


7. Una derrota peleada vale más que una victoria casual.


Cuando  América no terminaba de ser libre.  Este soldado con su enorme ejército de granaderos a caballo y emprendieron juntos un largo y difícil viaje a través de las montañas. 


La cordillera de los Andes les abrió paso entre el viento y la nieve. 


El cóndor solitario los guió con sus alas desplegadas y el sol tibio les calentó el cuerpo y el alma cuando sentían que las fuerzas flaqueaban. 


Y así fue como la gloria los acarició y las banderas de Argentina,Chile y Perú flamearon libres y triunfantes. 


Hoy, la historia lo recuerda generoso, valiente y patriota, sigamos su ejemplo e ideales, para llegar a ser el país que El tanto soñó.


San Martín fue héroe, porque su mayor logro, fue el de ser democrático en un tiempo difícil y ser democrático, es saber escuchar y dejar participar. 


No se fijó si éramos blancos, mestizos ,criollos , coyas….nos liberó a todos .


Tampoco discriminó entre hombres o mujeres y todos pudieron sin distinción ayudar a construir un sueño que se hizo realidad. 


Tampoco dudó en unificar costumbres y saberes de nuestra identidad mezclada y usó lo mejor que cada parte de sus raíces le brindaba.  


La gloria de sus hazañas en el campo de batalla tuvo como correlato una vida ejemplar fuera de él.


La austeridad, renuncia a los ascensos, a los honores y a los premios marcaron la pauta de una conducta sin manchas, ilustrada de manera elocuente cuando San Martin, consciente de que el destino superior de la causa americana no admitía mezquindades de ninguna naturaleza, se retira voluntariamente del primer plano dejando libre el camino para que otro gigante de la historia, Simón Bolívar, lidere y consolide los movimientos independentistas en curso.


Tenemos todavía un largo camino por recorrer para llegar a la Argentina soñada por San Martín y anhelada por todos los argentinos, no tengo dudas de que su visión sustenta nuestros objetivos históricos de soberanía nacional en la integridad de nuestro territorio,


Debemos recordarlo como una gran persona que amó a su patria y a las naciones hermanas; que amó a todos por igual, que no soportó que entre sus hermanos hubiera explotadores y explotados, que transformó ese amor a los demás en el sentido de su vida.


Hoy todos podemos seguir su ejemplo: luchar por nuestra Argentina, por nuestra Unidad, la unidad de los pueblos latinoamericanos, pensar en la felicidad de todos ante que en nuestros individualismos.


Todos podemos y debemos ser protagonistas de nuestra historia, como lo fue San Martín y los miles de luchadores que lo acompañaron”.


Nuestro héroe no estaba sólo, todos los hombres y mujeres que lo acompañaron realizaron junto a él sus sueños. 


Rescatemos esos valores que San Martín practicó: libertad ,amistad, compañerismo, tolerancia, respeto… 


¡Participemos! ¡Construyamos! ¡Seamos unidos! No dejemos de soñar sigamos caminando para construir la mejor Argentina, donde nuestros descendientes puedan notar  en la historia, el compromiso que tenemos con nuestra tierra.





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